jueves, 30 de agosto de 2018

FAJA DE LAS FLORES + BONUS TRACK: EL REFAJO.

Llevo ya unos años con el run run de hacerme la ruta de la Faja de las Flores de Ordesa, un sendero de 3 km que transcurre por lo alto del Valle de Ordesa. Todo el recorrido es espectacular, y está flanqueado por dos tramos de clavijas.
Esta vez tuvo la "culpa" una llamada de Patri sugiriéndome que nos podíamos hacer la susodicha ruta juntos. Estaba claro que la respuesta era ¡SÍ! Sería un lujo ir con Patri, que es una mákina en el monte; con ella siempre disfruto al 100% del camino. Gracias mil Patri por compartir tu tiempo y ayudarme a quitarme esa espinita que tenía clava con esta ruta.

6:00 am salimos de Jaca en dirección a Torla, donde montamos en un autobús que nos lleva a la pradera desde donde empezaremos la ruta. 

Nos ponemos en marcha hacia las clavijas de la Carriata. Tenemos que superar casi un desnivel positivo de 1.000 m antes de llegar al principio de la Faja.

Ya en las clavijas, nos encontramos con dos tramos. Superadas las primeras, vamos a intentar hacer lo propio con las siguientes. Todo perfecto. Parece que le voy ganando la batalla al vértigo, que aún no se ha decidido a aparecer...afortunadamente.

El segundo tramo resultó ser un pelín mas complicado, pero lo pasamos sin problemas... ¡Uf!.. a salvo pues.

Antes de llegar a las fajas, nos desviamos por lo que decidimos llamar "el REFAJO", la parte baja de las fajas.

Después de unos 2 km hacemos una parada y decidimos por unanimidad retroceder, porque se complicaba un poquillo más de la cuenta y aún teníamos muchos kilómetros más por recorrer.

Tomamos esta vez la ruta oficial, la Faja de las Flores, un balcón de lujo con vistas a todo el valle de Ordesa. No tengo palabras para describir lo que siento al ir paseando por este lugar.

Y a medida que avanzamos, las vistas siguen mejorando.

Jodo... impresionante. Llegando al final de la faja.

A lo lejos, antes de llegar al Refugio de Góriz, como un regalo, vemos la Brecha de Rolando y cerca de ésta el Taillón y el Casco. Esto es la leche.

Muchos sarrios curiosos parecían intentar adivinar quiénes éramos y cuáles serían nuestros próximos pasos.

Y después de casi 8 horas de calcetinada, llegamos a Góriz, donde hacemos un alto para reponer y disfrutar de la compañía de todo el equipo y sobre todo de Luis y Borja, que siempre nos tratan como a reyes.

Y de nuevo, despedida de Mr. Luis y seguimos hacia las clavijas, pero esta vez las de Soaso, que nos conducen a la Cola de Caballo. Imaginamos que a partir de ahí empezaremos a ver más gente.

Ya durante el descenso por las clavijas, vemos el precioso valle de Ordesa...

... y como estaba previsto, llegamos a la Cola de Caballo. Es un momento perfecto para un chapuzón que nos quite el calor. Luego seguimos a toda velocidad hacia la pradera para pillar el bus. Ruta de 34 km que nos llevó unas 10.00 horas y donde disfrutamos de un día de lujo, y para mí, con la mejor compañía. Gracias Patri por tu compañía. A tu lado todo siempre es muy fácil y me siento un privilegiado por haber compartido contigo este día tan increíblemente cojonudo.

Y como recompensa, la esperada bacanal en el "Wok Wok" de Jaca, donde ya con Nando y Espi celebramos un día inolvidable...que... ¡¡¡ya me he hecho la Faja de las Flores !!!

Otra espinita que borro de mi lista de cosas. Gracia Patri.

sábado, 25 de agosto de 2018

VUELTA DEL ÚLTIMO BUCARDO. DESCANSE EN PAZ.

Esto es un no parar de correr. Esta vez quería probar con una nueva porque me la habían recomendado efusivamente: La VUELTA AL ÚLTIMO BUCARDO. Efectivamente resultó ser una carrera de la que sólo se pueden decir cosas buenas por su gran organización en todos los aspectos. Muchas carreras deberían tomar ejemplo de cómo se hacen las cosas con cabeza.
Mi reto era simplemente disfrutar de un recorrido hasta entonces desconocido de 22 km con 1.700 D+ pasando por  el Pilupin y este año como novedad, también subiendo al pico Toronzué (2.263 m), con unas cuestas de infarto. En fin, una carrera espectacular que merece la pena apuntar en el calendario.

Circuito y desniveles en la cabeza...


Recogemos el dorsal, preparo equipo y cómo no, charlo con la buena gente que me encuentro en cada carrera, que solemos ser los mismos, porque nos apuntamos a todas jejejejejeje...

Pistoletazo de salida, y al lío. 1.700 D+ en 22 km no es moco de pavo. La gente sale a toda velocidad; yo, como siempre, me voy reservando para llegar a meta sonriendo.

Después de unos 14 km y de haber pasado el Pilupin, nos enfrentamos con todas las fuerzas que nos quedan al pico Toronzué, que os recuerdo que alcanza los 2.263 m. Ahí, Óscar y yo dejamos de charlar...jejejejejeje... no veas qué cuestecica.

Pero conseguimos llegar a la cima. Sólo queda bajar y llegar a meta. Habiendo llegado a este punto el resto era pan comido. Óscar y yo seguimos mano a mano.

Y recorrí los últimos metros con el brazo bien alto. Lo iba a conseguir.

Buena carrera: 3:05 min, y con fuerzas para pegar el último salto y cruzar la meta volando. Posición 67 y el 24º de mi categoría. No veas si había nivel. Pero este año el reto era disfrutar... qué carrera más bonita.

Y como dice mi buen amigo Pabote: "otra para la saca". Gran carrera organizada de 10. No se pueden decir más que cosas buenas de este pedazo recorrido y del Albergue "El Último Bucardo". El año que viene prometo volver si mis piernas me lo permiten.

Y como siempre, dar las gracias a mi Espi, que siempre está a mi lado dándome fuerzas y esperando en meta con una sonrisa. La verdad es que me siento muy muy afortunado de tenerla siempre a mi lado. Qué grande eres coño.

MAMÁ, estés donde estés siempre juntos... Siempre te llevo dentro de mi corazón. Seguiré corriendo cada día hasta lo más alto para seguir sintiéndote muy cerca de mí.

martes, 14 de agosto de 2018

SUBIDA XXXIV PICO VELETA DESDE GRANADA: RETO CONSEGUIDO.

XXXIV Subida Internacional Granada Pico Veleta, según dicen, la carrera de asfalto más alta y dura de Europa. Mi reto era modesto: me conformaba con bajar de 6 horas. La carrera sale cada año desde Granada y termina en el Pico Veleta, con una distancia de 50 km y unos 3.000 D+... casi ná. Pero antes tenía que afrontar otro recorrido más largo: ir desde Jaca hasta Granada, (unos 900 km entre autobuses y trenes). En fin, que como no quedaba otra, hicimos la maleta y ¡en marcha!, ¡al fresquito de Andalucía! Jejejejeje...

Todo en la cabeza, todo organizado (o eso creía, porque cuando deshice el equipaje faltaban mis pantalones de correr...). Vamos a por el reto de la Subida al Pico Veleta desde Granada.

Después de unas horitas y unos kilómetros, llegamos a Granada... Calor, la Alhambra, paseos, buenas vistas y descanso de tanto viaje para ir al día siguiente a por el dorsal.

Ya con el dorsal 33 en la mano y el equipo preparado (menos mal que pude comprar pantalones...¡y de rebajas, qué bien!). No hay vuelta atrás, de nuevo liado para correr. Gracias a Enrique Carmona por el detalle del dorsal, el 33 que es mi número preferido.

7:00 am. Pistoletazo de salida desde el Paseo de la Bomba de Granada. Salgo dosificando mis fuerzas, porque sé que el recorrido es largo y muy duro, sobre todo por la altitud. Es la segunda vez que la corro y sabía que quedaba mucho por delante. Tenía que cuidar mis piernas desde el principio o se rebelarían contra mí.

Seguimos dirección Sierra Nevada, por la carretera GR-420 + SE39 pasando por los municipios de Cenes de la Vega, Pinos Genil y ya enlazando por la carretera vieja hacia el Veleta.

Después de unos 38 km corriendo, llegamos a la barrera de la Hoya de la Mora.
Sí, ese puntito amarillo y rojo soy yo.

A partir de ahí, "sólo" quedan 11 km de subida pronunciada hacia la cima del Veleta. Las fuerzas perfectas, pero las piernas y la altitud empiezan a hacer mella. El cansancio acumulado y las horas corriendo no pueden con mi cabeza, que en ningún momento me falla y quiere seguir adelante. ¡Después de haberme cruzado España en autobús, no iba a rendirme fácilmente!

Y llegando a meta, miro mi reloj, que me marca el tiempo transcurrido...

¡SÍ!, ¡RETO CONSEGUIDO! He bajado de 6 horas. 5:46 min me ha costado llegar a meta. BRUTAL.

Ya recuperado, y orgulloso de mi carrera, recojo mi trofeo feliz de poder seguir cumpliendo retos, sueños y promesas.

Lo mejor que me llevo de esta carrera, es lo de siempre: la gente que voy encontrando por el camino: Enrique Carmona, el organizador de la carrera, y que encima la corre; un titan-lux de los grandes. También fue muy especial compartir momentos con Iván Ramírez Bator, gran atleta conocido por muchos y que cumplía su reto después dos años sin correr. Un fenómeno. Le deseo lo mejor.

Gracias a mi Espi, que siempre está a mi lado en cada reto, en cada carrera. Siempre con una sonrisa y dándome fuerza y ánimos. Ella es siempre la verdadera recompensa, la mejor medalla que puedo tener en mi vida.

Por fin una duchita y algo de descanso, creo que merecido, y a celebrarlo por Granada, que dicen que también tiene un color especial jejejejejejeje...

Y como todo llega, era momento de regresar a casa, a la fresca del Pirineo.

MAMÁ, estés donde estés siempre juntos... Siempre te llevo dentro de mi corazón. Seguiré corriendo cada día hasta lo más alto para seguir sintiéndote muy cerca de mí.

lunes, 23 de julio de 2018

LA SENDA DE CAMILLE... ¡¡¡ MEJOR IMPOSIBLE!!!

La Senda de Camille es mucho más que una ruta por montaña, pues debe su existencia a la conmovedora historia de un oso del mismo nombre al que nunca olvidaremos por haber sido el último oso pirenaico que vivió en la cordillera. Lamentablemente, parece que en 2010, con unos 25 años, su aventura terminó, pero nos queda la certeza de que hasta que llegó su momento, vivió en unos parajes espectaculares, entre el valle francés del Bearn, el valle navarro de Roncal y los valles de Ansó y Echo en Aragón.
El caso es que un día, deambulando por el monte con mi compi de fatigas, Pilar Crespo, decidimos rendir homenaje a Camille como más nos gusta: corriendo, que andando íbamos a tardar mucho... jajajajajaja... Como no queríamos que fuese una de esas promesas a las que se las lleva el viento, (ninguno de los dos somos de esos), pusimos fecha y empezamos a preparar todo para seguir el rastro de Camille. Iban a ser 106 km con 6.000 D+. ¿Que cuánto nos llevaría? Nos daba exactamente igual, porque lo único que queríamos era disfrutar. Y así disfrutamos nosotros...qué le vamos a hacer.

Unos meses después llegó el día señalado. En todo ese tiempo nuestra voluntad aún seguía firme, no había excusas. Todo preparado: equipo, ruta cargada en gps (y mapa porque todas las precauciones son pocas), cartillas y sobre todo las ganas de empezar.

00:00 del viernes. Salimos del Refugio de Lizara, donde como siempre el trato fue inmejorable. Un café bien cargado y a por la primera etapa: Lizara-Somport. La niebla se presentó desde el primer momento. Bendito GPS. Seguimos decididos.

Y primera etapa completada, eso sí, con una hora extra de camino porque la niebla insistía en acompañarnos. El GPS de Pilar echaba humo.

Y seguimos hacia el Refugio de Arlet, segunda etapa de la Senda. ¡Y que no se va la niebla! Si fuese un vecino molesto al que pudiera echar, ya le había dicho yo cuatro palabritas...Pero así es la montaña, así que tendremos que conformarnos y seguir. Estamos empapados de pies a cabeza. No importa. Adelante.

Y después de 9 horas sin parar desde Lizara, como en un cuento de hadas, aparece ante nuestros ojos el Refugio de Arlet. ¡Milagro! Decidimos que nos habíamos ganado tomar un cafelito para entrar en calor. Tampoco convenía relajarse, así que, después de 20 min seguimos dándole "chof" "chof" zapatilla a la Senda. Eso sí, felices en todo momento.

Pasamos por Col de Saoubathou, Puerto del Palo, Labrenère hasta llegar a Lescun. Pudimos ver el homenaje a "Le chemin de la Liberté", pero nada más...en fin. Debíamos de ser una grata compañía para la niebla, porque seguía con nosotros. Si al menos tuviese una buena conversación...

Ya en Lescun, decidimos seguir del tirón porque el camping donde teníamos que sellar estaba de reformas. Menos mal que Xaro ya nos había prevenido. Gracias Xaro.
Vamos directos hacia el collado del Petrechema, en busca del famoso sol del que tanto presumimos en España.

En el collado del Petrechema, lo mismo de lo mismo, niebla, niebla y más niebla. Deseando poner el pie en nuestra soleada España. Siendo honestos, llegado este punto ya estábamos bastante cansados de no poder ver nada y de ir mojados todo el rato. Aún así seguimos disfrutando de la aventura.

¡Españaaaaaa!!! Parece que nuestras plegarias fueron escuchadas porque llegando al Refugio de Linza, ¡¡¡¡EL SOOOOOOOOOL!!!!... ¡Qué ilusión!, después de unas 17 horas, vemos la luz. Y como no hay nada más español que un huevo frito, nos miramos y... ¿¿¡¡¡Unos huevo fritos!!!?? ¡Yuhuuuuu! Esto hay que celebrarlo, que sólo hemos hecho una parada para repostar en Arlet desde que salimos de Lizara.

La imagen lo dice todo, poco hay que contar. Esta vez nos permitimos el lujo de tomarnos casi una hora de descanso bien merecido. Nos ponemos la ropa seca de repuesto que llevamos y nos decidimos a hacer los últimos 32 km para terminar la Senda de Camille. Esto ya está chupado... ¡Vamoooooooooooooos! Decididos, nos ponemos la mochilas, y a correr de nuevo hasta el camping de Zuriza. Desde ahí por la pista de Taxeras hacia el collado de Achar...¡Corre Pilar, corre, que la niebla no nos sigue!

Pero a los pies del collado de Achar, nuestro gozo en un pozo. La niebla parece que sólo se había ido para venir con refuerzos: esta vez estaba acompañada de viento y aguanieve. Lejos de sentirnos vencidos por ella, y viendo lo terca que era, tomamos la decisión de cortar aquí.  Habíamos hecho 82 km en menos de 19 horas, lo que creo que en esas circunstancias ya era todo un logro. Además el universo nos envió una nueva señal en forma de pastor, que nos aconsejó que no siguiésemos porque el tema estaba feo. Como no podía ser de otra manera, le hicimos caso. Además, gracias a él, llegamos a Lizara, donde el aguanieve estaba presente. No cabía duda de que habíamos tomado la decisión acertada. Y es que con la montaña no se juega, porque luego pasa lo que pasa.
EN BREVE VOLVEREMOS A POR ELLO DESDE EL PRINCIPIO, A POR ESOS 106 KM.

Quiero dar las gracias a Pilar, por ser una compañera imparable, por saber gestionar cuándo correr y cuándo trotar, por aguantar en todo momento sin descanso y siempre con la sonrisa puesta... La verdad es que imposible mejor. Cuando yo flaqueaba, ella tiraba de mí y a la inversa... Sólo puedo decir de ella: UNA FUERZA Y UNA CABEZA de 10 sobre 10.

Gracias también al Refugio de Lizara (Jorge, Xaro y todo el equipo) por ponernos todo tan fácil y tratarnos mejor que al rey. Sin ellos, imposible.

Gracias siempre a mi Espi, que nos iba siguiendo en todo momento y animando en cada etapa. Ella era nuestros ojos de día y de noche. Siempre alerta por nuestra seguridad.

ESTO NO ACABA AQUÍ, ¿verdad Pilar?