lunes, 4 de noviembre de 2019

JMLT: LEYRE TRAIL "ESPECTACULAR"

Esta vez todo empezó con un mensajito en un grupo que tenemos de Whatsapp creado por Óscar. Decía que abrían los dorsales para el Leyre Trail y por supuesto, esta información iba acompañada de la temida pregunta: "¿Os animáis?". Yo no lo dudé mucho, o más bien nada...jejejejeje. Hablaban maravillas del recorrido, de la organización y sobre todo de los voluntarios,  así que había que ir. No me quedaba otra. ¡Otra vez liado!

No mentían. El recorrido, de 21 kms y 1.400 D+ fue súper bonito. Estas son el tipo de carreras a las que siempre me animo.

Equipo preparado y dorsales recogidos. No podía faltar tampoco la foto de equipo. El de la derecha con la pose de botijo es Óscar Abadía, el liante responsable de que estuviésemos todos allí.

10:00 am, pistoletazo de salida. Nada más empezar ya tuvimos que subir un repecho de 500 D+. No me quejo; estuvo bien para calentar piernas hasta el Potillo de la Cerrada. Además hacía un día espectacular para correr y disfrutar.

A medida que avanzaba se confirmaba mi sospecha de que esta carrera es un "rompe piernas", pero no importaba porque el recorrido te hacía olvidar cualquier sufrimiento. Increíble el paso del Oso. Un lugar mágico.

Cada paso, un lujazo.

Bajadas técnicas que te hacían estar concentrado en todo momento, y sin embargo muchas veces no podía resistirme a mirar de izquierda a derecha para disfrutar de esos parajes.

Después del último repecho, el paso del Buey, tocaba una bajada de 7 kms especialmente técnica y además muy resbaladiza. A partir de ahí, ya hasta la Meta, no quedaba otra que esquivar piedras.

Y ¡reto conseguido! Eso sí, aún me sobraban fuerzas para pegar un brinco y dedicarle esta carrera a mi Espi, que no pudo venir y la eché muuuuuuuucho en falta. Espi, va por ti.

Mi meta era bajar de 3 horas, y lo conseguí con creces: 2:33 min. Y además en una posición más que digna para mí: el 52 de la general y el 11 de mi categoría. ¿Qué más puedo pedir?

MAMÁ, estés donde estés siempre juntos... Siempre te llevo dentro de mi corazón. Seguiré corriendo cada día hasta lo más alto para seguir sintiéndote muy cerca de mí.

sábado, 19 de octubre de 2019

21K ZUBIRI-PAMPLONA A FULL

Y de nuevo a correr en Navarra. Esta vez me habían hablado muy bien de la Media Maratón de Zubiri a Pamplona, tanto en lo que se refiere a la organización como al recorrido, así que entenderéis que tenía que saciar mi curiosidad.  Un carrera bastante rápida excepto en sus últimos metros, que se hacen figurada y literalmente cuesta arriba. ¡Cómo me acordé de los toros que recorren este mismo tramo en las célebres fiestas de San Fermín! Deben de llegar al Ayuntamiento, donde estaba nuestra Meta, con la lengua fuera. Al menos es como casi llegué yo...
Mi reto esta vez no era batir mi propio récord en Media Maratón, sino llegar entre los 100 primeros de los 800 corredores. ¿Lo conseguiré?

Pero lo primero es lo primero. Era requisito ineludible recoger el dorsal. Afortunadamente poseo una sonrisa, un porte y unas dotes de persuasión que embaucan a cualquiera. No estoy orgulloso de utilizar de vez en cuando estas potentes armas, pero tenía que conseguir que me diesen mi número favorito de dorsal: el 33. Claro que, esto me obligaba moralmente a hacer una buena carrera. No tendría más remedio que dar lo mejor de mí.

Con el deber cumplido, toca paseíto y una tapas para celebrarlo, que llevar el dorsal 33 para mí no es cualquier cosa. Y si me acompaña mi Espi, con más motivo.

A las 9:00 AM nos llevan de excursión a Zubiri. Luego el autobús nos abandonaría a nuestra suerte y nos tocaría volver corriendo a Pamplona, claro. Eso sí, tuvimos que esperar hasta las 11:00 AM, que es cuando "abrían los corrales".

Pistoletazo de salida y correr, que a eso íbamos. A falta de astados...
Ya tenía ganas de disfrutar de 21 kms corriendo por Navarra, y más con una temperatura tan perfecta como la que nos acompañó.

Iban pasando los kilómetros y nos íbamos acercando a Pamplona. Y seguía disfrutando, como siempre.

En cuanto divisé el arco de meta, levanté los pulgares porque todo iba como esperaba. Estaba feliz y bastante fresco. Además sabía que me estaba esperando Espi, así que corrí a más velocidad para llegar cuanto antes.

¡Vamooooos!.. Reto conseguido. Puesto 96 de la general en un tiempo de 1:32. ¿Que más se puede pedir?

Y como dice mi buen amigo Pabote, otra para la saca. La verdad es que he de decir, que las medias maratones son una distancia perfecta para disfrutar y sufrir, donde puedes correr a saco para luego bajar el ritmo. Vamos, que me molan mogollón.

Quiero dar las gracias a mi Espi. Gracias a ella sigo corriendo y disfrutando de su abrazo al llegar a meta. Ella es mi verdadera fuerza, nunca me cansaré de decirlo. GRACIAS.

MAMÁ, estés donde estés siempre juntos... Siempre te llevo dentro de mi corazón. Seguiré corriendo cada día hasta lo más alto para seguir sintiéndote muy cerca de mí.

sábado, 7 de septiembre de 2019

TRAIL VALLE DE TENA: 78 KM + 6.800 D+ = 20 h 13 min 33 seg

Y llegó mi gran reto, el TRAIL VALLE DE TENA, el carrerón de los carrerones en mi agenda de 2019. Este era mi desafío para acabar el año a lo grande en esto de correr por la montaña. Esta carrera es la más dura y bonita que he corrido desde que vivo en Jaca. 78 kilómetros y 6.800 D+, pasando por las zonas más espectaculares del Valle de Tena, entre las que se encuentra una de sus joyas, el Garmo Negro, con una altitud de 3.051 m. Hoy he averiguado que garmo significa "lugar enriscado y de difícil acceso". Doy fe de que el nombre está bien puesto...sobre todo después de llevar a la espalda ya unos cuantos kilómetros antes de comenzar su ascenso.

Esta vez sí que convenía estudiar el perfil y preparar a conciencia el material que tenía que llevar. En esta carrera toda preparación es poca. Iban a ser muchas horas, muchos kilómetros y muuuuucho desnivel. Y además no estaba claro que la meteorología fuese a mostrarnos la mejor de sus caras. Solo durante la carrera veríamos lo que ésta nos reservaba.

Día anterior a la carrera, recogida del dorsal que, por cierto, gracias a Mr. Titan-Lux, pudo ser el 33.
Grandes decisiones: manguitos sí o no, cuántas térmicas llevar, qué reservar para la base de vida...¡uf! Menos mal que estas decisiones son más fáciles con amigos como Pils, que por supuesto, no quiso faltar. De hecho es la culpable de que estuviese yo también. Mucha ilusión ver a Jotse, que se conocía la carrera mejor que la palma de su mano porque había colaborado en su marcaje (muy bueno, dicho sea de paso). Y aún así, estaba dispuesto a correrla de nuevo. Impresionante.

En fin, que ya estábamos oficialmente metidos en el lío, eso sí, con una congoja, por no decir otra cosa... Pero con mucha ilusión y ganas; eso siempre.

4.30 a.m del sábado.  Buena hora para comenzar la jornada. Y muy buena temperatura, todo hay que decirlo. Es hora de la revisión del material y de entrar al recinto para empezar la aventura. Ya no hay vuelta atrás.

5:00 am. Pistoletazo de salida y a correr. Primeros segundos para poner a prueba nuestra resistencia física y mental.

Desde la salida de Panticosa, pasamos por el Dedo de Yenefrito, el ibón de Catieras  para después seguir hasta la cabaña de Brazatos, y desde ahí, a la Casa de Piedra para luego subir por la directa al Garmo Negro. Ya habíamos pasado unos pocos puntos de control, para tranquilidad de los que nos seguían a través de la web de Tempo Finito. Pero aún quedaban unos cuantos. Bueno, pasito a pasito.

Por fin llegamos a ese "lugar enriscado y de difícil acceso", de hecho Garmo Negro era la cota más alta de la carrera. El premio eran las vistas espectaculares y sobre todo, encontrarnos con el gran Ramón, siempre al pie del cañón, dando al click de su cámara para dejarnos un buen recuerdo.

Una vez en el Refugio de Bachimaña, llevábamos ya 36,5 Km y ni más ni menos que 4.110 D+. Turbo Mary y Lola, me esperaban allí para darme fuerzas y ánimos, que bien los necesitaba y bien me sentaron. Repuse y seguí al lío hacia el collado de Tebarray, Refugio de Respomuso, Musales y por fin La Sarra, la Base de Vida. Para entonces la meteorología ya nos había enseñado lo que tenía reservado para nosotros: granizo y tormentas. Esto hizo que fuese aún más duro llegar a La Sarra, adonde llegué con cierto desánimo, pero llegué.

Cuando pienso en cómo me sentí entonces, creo que la palabra exacta es vacío. Físicamente estaba débil y el granizo y la tormenta me habían cansado mentalmente más de lo que hubiera deseado. Pero ahora que estaba en La Sarra podía tomarme mi tiempo para recuperarme. Gracias a Espi, Eva, Iván y Pechi, que estaban ahí para ayudarme en todo. 45 min atiborrándome pasta y de todo lo que mi cuerpo aún no rechazaba, junto con los ánimos, fueron suficientes para poder salir a afrontar los últimos 20 km con 1.300 D+ que me quedaban. La noche se me iba a echar encima, eso ya era irremediable. ¡Hala!, ¡a seguir!

Y después de 20 h 13 min y 33 seg, ¡crucé el arco de Meta! Era la 1:30 de la madrugada. Reto conseguido. Puf... qué carrera más bestia y bonita a la vez. Paradójicamente ya no me encontraba cansado. Al menos hasta que tuviese la posibilidad de ver una cama...

Al llegar a Meta, vi a Pils entre los que quisieron recibirme a tan altas horas. Ella llegó hasta el kilómetro 56,5 y decidió acertadamente abandonar por tiempos de corte. Pero como siempre, estaba feliz, porque hasta entonces había disfrutado y vivido cada kilómetro. Gracias A Jotse y Jorge, a Marisa y Lola, que aguantaron hasta mi llegada y sobre todo a mi Espi, que ahí estaba como siempre esperándome con una sonrisa.

Felicitar a Eva Puig e Iván, que se estrenaban en esto del Trail con la 20k al día siguiente, y que disfrutaron y terminaron como unos campeones. Grandes los dos.

Y como siempre, no quiero terminar sin antes dar las gracias a mi Espi, que es lo mejor que me ha pasado en la vida, y que siempre está en todo momento a mi lado para darme fuerzas e ilusión en todo lo que me propongo. Sin ella está claro que no sería capaz de terminar ninguno de mis retos, porque ella es el TODO. Te quiero mucho mi Espi.

MAMÁ, estés donde estés siempre juntos... Siempre te llevo dentro de mi corazón. Seguiré corriendo cada día hasta lo más alto para seguir sintiéndote muy cerca de mí.

jueves, 29 de agosto de 2019

DE LO BUENO LO MEJOR Y DE LO MEJOR LO SUPERIOR: "EL ULTIMO BUCARDO"

Hay carreras a las que merece mucho la pena volver. Es el caso de la "VUELTA AL ÚLTIMO BUCARDO". Su recorrido es impresionante, 22 km y casi 1.700 D+. Es bastante desnivel, pero ¿cómo íbamos a disfrutar si no de tan magníficas vistas?
Sin embargo, la razón principal por la que creo que no deberíais faltar, no es el perfil de la carrera, sino el mimo que pone la organización en todo, empezando por un pueblo volcado para que los corredores disfruten. Es algo que casi se puede palpar. Se nota el cuidado que ponen en los detalles: música en directo y personalizada para la salida, objetos hechos a mano en la bolsa del corredor, un podio de tractores... Más que una carrera, es una fiesta en la que disfrutamos de cada kilómetro y de cada sonrisa de cada voluntario. Adjudicada para cada año en mi calendario, no digo más.

Pero antes de disfrutar de todo aquello debía concentrarme en lo que aún tenía por delante. Como siempre, tocaba estudiarme el recorrido, preparar el equipo y recoger del dorsal, en este caso, en nº20, que no sé por qué, me encantaba.

Antes de la salida, siempre el placer de encontrarme a gente estupenda dispuesta a disfrutar de las carreras. Pils, mi inseparable compañera de fatigas, corría también la de 22 km y "el Pollo" y su hija Inés la de 12 km. Por si esto fuera poco, apareció de improviso TurboMary, otra fenómena de las carreras de montaña y de la vida en general. Esta vez quiso venir para animar a su sobrina Inés junto a su hermana Ana. Si además tienen un cencerro...¡menudas dos animadoras! :).
En fin, que ya estaba todo listo para darle zapatilla al asunto.

Pistoletazo de salida a las 9:00 am y salimos a fuego. Al ser campeonato de Aragón, el nivel es la leche, la gente volaba. Yo lo intentaba... jejejejejeje.

Y sin piedad, nada más empezar, ya tocaba ascender casi mil metros positivos hasta el Pelopín, a 2.007 m. Casi me quedo sin aliento. Pero nooooo.

Cuando llegué a la cima aún quedaba bastante por hacer. Por una pista nos dirigimos hacia el pico Toronzué a 2.263 m.

La subida hasta la cima del Pico era bestial, pero eso no intimidó a Ramón Ferrer, que, para no variar, se había adelantado a los corredores para disparar su cámara a nuestro paso. ¡Y además dando ánimos! ¿Qué serían las carreras sin él?
Pasado el pico seguimos por una cresta rápida y cómoda con vistas al pico Tendeñera.

Y de nuevo, reto conseguido: disfrutar de la Vuelta al Último Bucardo y ver a mi Espi en meta con una sonrisa. ¿Qué más se puede pedir? Eso sí, debo decir que quedé bien contento con esa 31ª posición de la general en un tiempo lleno de treses jejejejejeje. 3:03:37 min.

Bestial la entrada de Pils. Menuda Titanaka la tía, que entró a meta con una sonrisa de oreja a oreja. Muy grande, muy grande es Pils.

Dar como siempre las gracias a mi Espi, que es siempre mi mayor trofeo en cada meta. Gracias Espi por estar siempre a mi lado en todo lo que hago. Gracias por transmitirme siempre tanta ilusión y tanta fuerza. Va por ti.

MAMÁ, estés donde estés siempre juntos... Siempre te llevo dentro de mi corazón. Seguiré corriendo cada día hasta lo más alto para seguir sintiéndote muy cerca de mí.

miércoles, 14 de agosto de 2019

XXII SUBIDA A OROEL. INOLVIDABLE.

Los que me conocéis ya sabéis que subir a la cruz de Oroel es algo muy especial para mí. Son muchos los recuerdos que allí guardo. Y como me gustaría que esta sensación durase toda la vida, porque cada día que pasa el vínculo que me une a este monte es más fuerte, incluso me he propuesto un reto a largo plazo que espero ser capaz de cumplir. Pero esta es otra historia...
Hoy lo que quería compartir con vosotros es la edición XXII SUBIDA A OROEL, la carrera de las carreras. Un año esperándola. Organizada con mucho cariño por el Club Atletismo Jaca, club al que pertenezco y me siento muy orgulloso de ello. 10 Km con 1.000 D+ desde Jaca hasta la Cruz.
La meteo no se presentaba muy favorable, lo que generó una gran incertidumbre porque la lluvia podía presentarse suavemente o todo lo contrario. Lo que era seguro era que la mañana iba a estar pasada por agua; la duda era calcular por cuánta... Afortunadamente la Organización supo manejar la situación y después de varias decisiones muy bien gestionadas, salimos todos con destino a la Cruz. Yo tenía el pálpito de que el día me guardaba algo mágico: era mi subida nº 303, con 33 curvas y con el dorsal 33, ¿qué más podía pedir?

Como ya es tradición, preparé con esmero el equipo (esta vez más bien escaso) y me hice las fotos, dorsal en mano. ¡Hala!, ¡pues ya estoy fichado para la carrera! Esta vez, creo me conozco el recorrido y perfil a la perfección. De hecho, hasta las piedras sé si están en su sitio jejejejejeje...

9:00 am. Tal como se preveía, día lluvioso. El equipo del Club preparado. ¡Valientes!
9:15 am. Pistoletazo de salida y al lío. Vamos a disfrutar de la carrera más espectacular de Jaca. ¡¡¡¡Ah!!!! Eva Puig, también se animó a tomar la salida. ¡Menuda energía tiene!, ¡qué titanakaaaaaaaa!!!!.... Go go to piki poweeeeeeer...

Pim pam, pim pam... un pie delante y otro detrás. Después de 6 km, llegamos al Parador de Oroel, donde no bebí ni agua y seguí a fuego hacia la cruz. No quería hacerla esperar mucho en un día como aquel.

Y al terminar las 33 curvas, me encontré de nuevo a Ramón, cómo no, jejejeje... ¡Qué tío!, está en todos lados. Ya solo queda 1 kilómetro más o menos hasta la cruz. Mucha niebla, pero temperatura perfecta. Parece que la lluvia estaba siendo benévola con nosotros.

BESTIAL... una carrera de lujo. Subida Nº 303 y a seguir contando. Aquí junto a Mr. Titán-Lux.
Fuimos a la par un buen rato. Está más fuerte que el vinagre.

Y tocaba bajar, que me esperaba mi Espi y quería darle un abrazo enooooooorme.

Al final el pálpito del que os he hablado se transformó efectivamente en algo mágico que no olvidaré: recibí un trofeo de la XXII Subida a Oroel. Puedo afirmar que en ese instante fui FELIZ. Resulté ser, ni más ni menos, que el 1er hombre del Club en llegar a Meta. La verdad es que no me lo esperaba, pero cuando me lo dijeron fue genial. Un trofeo del Oroel. No hace falta que os diga que para mí es algo único y que tener esta recompensa es algo increíble. Quería felicitar también a Pilar, que obtuvo el mismo galardón en categoría femenina. ¡Así se hace, sí señora!

Y qué decir de Eva. Qué grande, qué fuerza y qué cabeza tiene. Lo más increíble es que todo lo hace siempre con una sonrisa y un optimismo que puede con todo y más. Un ejemplo a seguir. Felicidades titanakaaaaaaaaa...

Ay mi Espi, qué suerte la mía de tenerte siempre a mi lado en cada momento, en cada carrera, en todo. Gracias por seguir siendo esa batería incansable que aguanta todos mis retos y todas mis locuras. Sin ti nada de esto tendría sentido. GRACIAS.

Y no quiero terminar esta crónica sin decirle a mi mamá: Mamá, estés donde estés, ahora gracias a este pedrusco del Oroel, aparte de tenerte en la Cruz, te tendré en casita muy cerquita de mí. Gracias por seguir dándome ilusión y ganas de no parar. Cuánta fuerza me has dejado...

MAMÁ, estés donde estés siempre juntos... Siempre te llevo dentro de mi corazón. Seguiré corriendo cada día hasta lo más alto para seguir sintiéndote muy cerca de mí.